Yo también. Te quiero mucho, Jab. ¿Por qué crees que yo, que nunca toco a nadie, tengo esa tendencia enfermiza a tocarte la cara? ¡Ay! ¡Si es que hay que estar ciego para no verlo! Lo de esa historia inacabada con Mireia es una tapadera. Pero lo nuestro no termina aquí. Ni lo sueñes. Hemos hecho demasiadas cosas juntos como para que un océano de mierda pueda separarnos. Junto a ti he ido de fiesta por Marià Cubí y de hospitales por Estocolmo, de exámenes de Rivero, Noguero y Herrero(s) en la UAB y de oeoeoes por Cannes, de comida de parejitas en el Montseny y Borgströms por el Port Olímpic. He gozado de tu hospitalidad en tu piso de Estocolmo, en el de Príncep de Astúries, en el de Secretari Coloma, en las dos casas de Cervià y no he tenido cojones de arreglar mi piso de Barcelona antes de irme para invitarte a una comilona como Dios manda. Menos mal que Madrid me redime, al menos en parte. En fin, que me lo he pasado de lujo a tu lado durante estos 6 años. Dentro y fuera de DoubleYou. Lo sabes. Como también sabes lo de que cuando trabajamos juntos las cosas funcionan, como por arte de magia. Nos contagiamos, nos picamos, nos estimulamos (sin tocarnos) y al final siempre sale algo que, por lo menos a mí, me duele en la boca del estómago. Ya, ya. Soy rarito, pero es lo que me pasa cuando me enamoro. Debo tener el corazón desplazado o algo así. ¿Qué le vamos a hacer? Gracias por dejarme ser tu amigo. Gracias por ser mi amigo. Ya te echo de menos. é
1 Comments:
Yo también. Te quiero mucho, Jab. ¿Por qué crees que yo, que nunca toco a nadie, tengo esa tendencia enfermiza a tocarte la cara? ¡Ay! ¡Si es que hay que estar ciego para no verlo! Lo de esa historia inacabada con Mireia es una tapadera. Pero lo nuestro no termina aquí. Ni lo sueñes. Hemos hecho demasiadas cosas juntos como para que un océano de mierda pueda separarnos.
Junto a ti he ido de fiesta por Marià Cubí y de hospitales por Estocolmo, de exámenes de Rivero, Noguero y Herrero(s) en la UAB y de oeoeoes por Cannes, de comida de parejitas en el Montseny y Borgströms por el Port Olímpic. He gozado de tu hospitalidad en tu piso de Estocolmo, en el de Príncep de Astúries, en el de Secretari Coloma, en las dos casas de Cervià y no he tenido cojones de arreglar mi piso de Barcelona antes de irme para invitarte a una comilona como Dios manda. Menos mal que Madrid me redime, al menos en parte. En fin, que me lo he pasado de lujo a tu lado durante estos 6 años. Dentro y fuera de DoubleYou. Lo sabes. Como también sabes lo de que cuando trabajamos juntos las cosas funcionan, como por arte de magia. Nos contagiamos, nos picamos, nos estimulamos (sin tocarnos) y al final siempre sale algo que, por lo menos a mí, me duele en la boca del estómago. Ya, ya. Soy rarito, pero es lo que me pasa cuando me enamoro. Debo tener el corazón desplazado o algo así. ¿Qué le vamos a hacer?
Gracias por dejarme ser tu amigo. Gracias por ser mi amigo. Ya te echo de menos.
é
By
Eddie Pou, at 11:55 p. m.
Publica un comentari a l'entrada
<< Home